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 Berlín Oriental, El Sabbat (Interpretativo)

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Taris De Monte Verdi
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MensajeTema: Berlín Oriental, El Sabbat (Interpretativo)   Sáb Feb 10, 2007 12:00 am

La mansión se levantaba ante sus ojos, había varios sujetos listos para resistir el embate de los vástagos sin duda alguna... había alguien más "esperándolos" en el fondo del lugar...

Las salidas estaban cubiertas, las entradas dispuestas.

La pregunta era...

¿Quién caería primero?

La manada aún estaba en las afueras mirando fijamente hacia dentro, los planes estaban siendo barajeados, pero no se decidía aún nada.

Así pues... Berlín Oriental estallaría en llamas próximamente... unas llamas que parecían provenir del mismo infierno.

Anasztacia miró al Sacerdote... Ikan al Assamita, cada uno esperaba instrucciones... ellos decidirían todo... absolutamente todo...
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Abdul Al Hazrad
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MensajeTema: Re: Berlín Oriental, El Sabbat (Interpretativo)   Mar Mar 13, 2007 11:45 pm

-Voy a por los que se ecuentran dentro.- Dijo y se desvaneció en el aire. Era ahora un ser etéreo. Se acercó a la mansión, y atravesó sus muros como lo haría un fantasma.*

*Necesito que hablemos para poder continuar Smile

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Taris De Monte Verdi
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MensajeTema: Re: Berlín Oriental, El Sabbat (Interpretativo)   Sáb Mar 24, 2007 9:08 pm

Mientras tanto, en otra parte de la ciudad, un Tzimisce caminaba cuando una limusina se le puso al lado y una puerta se abrió invitándolo dentro.

El Tzimisce no pudo evitar introducirse, algo lo llamaba a hacerlo, dentro se encontró con Michelle, que le miró fijamente, él ya la conocía de algunas ocasiones en que la Secta se había reunido, era alguien difícil de olvidar.

- Necesito de tus habilidades, - susurró - y si me sirves bien, te recompensaré.

___________________________

Mientras tanto, Kojiro recibia una carta:

"Berlín Oriental, lo más rápido que puedas, busca a Âkil ibn al-Hakîm... él te dará instrucciones... apresúrate"

Y la firmaba su sire.

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Kojiro_Kamus
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MensajeTema: Re: Berlín Oriental, El Sabbat (Interpretativo)   Lun Mar 26, 2007 7:08 pm

- Por fin, la puerta de Brandeburgo, ahí debe de estar la clave que busco, la otra clave se encontraba oculta en la Puerta de Alcalá en España, sólo espero poder completar la misión antes de que se me termine el tiempo, así podré ser aceptado en la organización, sólo veo un poco complicada la adquisición de la lanza de Longinos…

Una figura solitaria se erguía frente a la puerta atormentada por estos pensamientos, le habían mandado a una misión de prueba para ser aceptado en la organización y no estaba dispuesto a fallar, aún no se presentaba con el príncipe y eso le preocupaba, lo malo es que no tenia ni la mas remota idea de donde estaba el eliseo o el castillo del príncipe para presentarse, repaso su inventario: 2 katanas, 2 estacas de roble, 1 daga de plata, revolver, semiautomática, 8 cargadores del revolver, 4 de la semiautomática, 10000 euros en efectivo, un talonario de cheques al portador, cigarros, encendedor, mudas de ropa, un mapa de la ciudad con el nombre del príncipe, bueno por lo menos su apellido, Monte Verdi escrito al reverso, una hoja con las instrucciones y lo más importante una fe ciega en que puede cumplir con su misión.

- Bueno es hora de irse, según este mapa aun me falta mucho para llegar a la Ciudadela de Spandau para ver a mi contacto, será mejor que empiece a caminar - así con la mirada y los sentidos alerta ante cualquier eventualidad, se encaminó hacia la ciudadela, esperando poder encontrar a su contacto y así poder presentarse con el príncipe, - tengo dos misiones espero terminar pronto la que me va a encomendar Âkil ibn al-Hakîm, parta así poder continuar con la mía...
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MensajeTema: Re: Berlín Oriental, El Sabbat (Interpretativo)   Miér Mar 28, 2007 2:04 am

La situación estaba bastante clara y hablada, por lo que demorar las cosas carecía de sentido.

Como se había dicho en un principio, avanzarían hacia la puerta con toda tranquilidad, pues pese a la forma de actuar de Antonius, aquel seguía siendo el refugio de la arzobispo, y no podían irrumpir matando primero y preguntando después.

En primer lugar agotarían todas las vías diplomáticas, valiéndose de la pertenencia a la Mano Negra de Ikan en el caso de que no los recibieran por las buenas, y sólo en el improbable caso de que aquel puñado de ghouls les atacaran primero, recurrirían a la violencia.

Girándose con despreocupación miró primero a Ikan y luego a la marioneta de Anasztacia mientras asentía, dando a entender que había llegado el momento de entrar, y encabezó la marcha entrando en los terrenos de la mansión en dirección a la puerta.

Habían tardado casi un mes en poder acceder a aquella casa, y ahora nadie se iba a interponer entre ellos y Antonuis, que tendría que responder a todas y cada una de sus preguntas.
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Taris De Monte Verdi
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MensajeTema: Re: Berlín Oriental, El Sabbat (Interpretativo)   Jue Mar 29, 2007 11:56 pm

Cinco ráfagas le hicieron ver a Auguste que su presencia no era bienvenida, era un aviso a cinco metros de donde estaba, dejando ver que podrían llegar hasta él...

Ikan gruñó mientras que Anasztacia se hacía lentamente hacia atrás, jalando con ella a Isobel y a Douglas para protegerlos.

- Bonito recibimiento -
dijo Anasztacia - ¿Ahora qué, sacerdote?

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Última edición por el Dom Jul 01, 2007 8:10 pm, editado 1 vez
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Abdul Al Hazrad
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MensajeTema: Re: Berlín Oriental, El Sabbat (Interpretativo)   Vie Mar 30, 2007 5:17 pm

Se aproximó a la puerta principal de la mansión, despreocupado por la seguridad "mundana" que pudiera haber, atravesó la pared del frente de la casa como si no estuviera ahí, y observó el interior del lugar. Había varios guardias, esperando al parecer que alguien entrara, algunos vigilando tras las ventanas, otros más con armas en las manos.

Observó a los guardias que estaban allí apostados, vendría por ellos más tarde, le preocupaban los que puedieran atacar al grupo desde la altura. Encontró una escalera con la mirada, y subió a la segunda planta. Nadie podía verlo, tocarlo, olerlo u oirlo, así que avanzó confiado. No había nadie allí... pero había otras escaleras, que quizá dieran a la planta alta... había dos torres de cada lado, así que seguramente habría francotiradors.

Se dirigió entonces a la torre de la derecha, presurosamente, atravesando las paredes que de otro modo debería rodear.
Allí encontró a cuatro sujetos listos para disparar.

-Uno no está- dijo por lo bajo el francotirador de la derecha.

-No importa, mátenlos a todos, directo a la cabeza, no duden- ordenó otro.

Akîl se acercó a los tiradores rápidamente, para trabarse en cuerpo a cuerpo, y evitar que pudieran dispararle con sus rifles por la corta distancia. Fué diréctamente a los tiradores, saliendo de repente de su estado etéreo. Su daga brillaba con un halo verdoso, hechizada. Lanzó tres estocadas a la cabeza, una a cada tirador. Dos de ellos cayeron al suelo, uno, hecho cenizas. Pero el tercero se volteó a mirarlo con el rifle en las manos, y el que parecía el líder inmediatamente cargó contra Akîl, un golpe directo al rostro. Afortunadamente para el assamita, el golpe sólo fue un ligero rozón, ni siquiera pareció afectarle en lo más mínimo para el azoro del otro.

Sin detenerse Akîl se dispuso a eliminar a sus enemigos, volviendo a atacar a los tiradores. Uno de los cainitas se deshizo en cenizas cuando la daga le pegó por segunda vez, Akîl dió otro golpe a otro cainita y a éste le abrió la garganta con facilidad, al tiempo que Akîl iba a dar el tercer golpe, la daga se le soltó... el assamita pugnó por recogerla y, tras un leve momento de indecisión, se hizo de nuevo con ella.

Uno de ellos dió el grito de alerta, el otro se levantó, listo para golpearlo y regresarle su "bienvenida". El líder sacó de entre sus ropas una pistola apuntando a la cabeza de Akîl. Los reflejos del assamita, un destilado producto de décadas de entrenamiento, de miles de años de tradición guerrera, fueron mejores que los de su atacante. La daga del árabe cortó el aire, veloz, impactando a los dos cainitas que seguían en pié. Los dos cayeron inmediatamente a sus pies, ante la fiereza del embate... luego, Akîl se quedó con el que estaba aún en el suelo, a punto de ser destruído completamente.

Akîl se acercó al único sobreviviente, lo miró con despreció y se puso en cuclillas a su lado, posando el filo de su daga encantada sobre la garganta del cainita herido. Con la otra mano lo tomó de los pelos, y tiró su cabeza hacia atras, clavándole los colmillos en la yugular y comenzando a beber su vitae. La vitae vampírica no sabía en lo más mínimo como la humana, disfrutaba de cada sorbo, y algo en el fondo de su mente, tal vez la memoria colectiva del clan reclamaba que bebiera hasta la última gota, que consumiera el alma de aquel vampiro. Continuó bebiendo, el impulso por diablerizarlo era cada vez mayor, cuando casi no quedaba vitae en el cuerpo del cainíta, deslizó rápidamente la hoja de su daga por el cuello del vástago, volviéndolo polvo inmediátamente. Recobró el aliento, mientras aún estaba extasiado por la experiencia. Se limpió la ceniza de los labios, y se dispuso a continuar eliminando a los guardias de la casa.

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MensajeTema: Re: Berlín Oriental, El Sabbat (Interpretativo)   Sáb Abr 07, 2007 6:58 pm



El sacerdote se puso a cubierto en cuanto se escuchó la primera detonación, y ante las palabras de la templario esbozó una levísima sonrisa mientras que susurraba.

-Seamos educados y respondamos.

[Acción secreta]

Paseó la mirada por todos sus compañeros, preguntándose por qué tenía que ser él el que planeara el ataque, y no alguno de los templarios, que sin duda alguna serían más duchos en táctica.

Con un gesto de resignación, tomó aire para comenzar a hablar.

-Necesitamos cobertura, alguien debería crear o simular alguna niebla u oscuridad que nos ponga a salvo de las balas –hizo una pausa y miró a los dos neonatos-, ¿tenéis algún control sobre los animales?

-Yo sí -dijo Démeter, mientras Douglas negaba.

-Puedo hacer la neblina que me pidió –dijo el ravnos.

-En ese caso hazla, les impedirá disparar acertadamente -volvió a hacer una pausa-. Ikan avanzará hasta la entrada, y mientras los demás volveremos a los perros contra los tiradores y acabaremos con los que queden

-Bien -dijeron.

Dos minutos después, Douglas ya tenía la niebla y se oían disparos erráticos en una de las torres.

-Es la hora -dijo mientras se alzaba, cuchillo en mano, y penetraba en los terrenos de la mansión.

- -dijeron Douglas y Démeter.

Ikan no dijo nada, su arma brillaba en la oscuridad y estaba a pocos pasos de un guardia.

Dos de los perros se fueron directos a Ikan, pero luego parecieron detenerse... e irse corriendo hacia los pies de Démeter, donde se quedaron...

Auguste se dirigió a los tres perros restantes, mirando a los ojos al más cercano.

La Gangrel aullaba mientras los seguía manteniendo a sus pies y luego pareció empezarles a hablar... ladrando, gruñendo...

Las bestias del vástago y el animal se encontraron, y la fuerza sobrenatural de la primera doblegó los instintos del perro.

Luego, sin proferir un solo sonido el animal giró sobre sus cuartos traseros lanzándose en dirección a la entrada.

Mientras tanto, ya un primer cainita caía bajo la espada de Ikan y Douglas disparaba a otro que veía en lo alto de la mansión, en la primera planta. Sus ojos rojos parecían darle la oportunidad de la que los otros carecían.

Los dos perros que quedaban se lanzaron hacia la fuente del tiroteo:: en dirección hacia Douglas.

Mientras que Ikan hacía pedazos al segundo cainita y Douglas lograba por fin deshacerse de uno de los guardias de la entrada, Démeter mandó a uno de los canes contra otro que aún no estaba controlado.

La vitae comenzó a circular por el interior del sacerdote, revitalizando su cuerpo e imbuyéndolo de energía, mientras se abalanzaba sobre uno de los canes.

El animal cambió la trayectoria y se lanzó contra él, saltando para apresarle la muñeca mientras gruñía, la mordida pareció ser demasiado fuerte para el Tzimisce cuyo hueso quebró en un instante... el Sacerdote lanzó un golpe con su arma y abrió el cuello del animal que gruñó de ira y dolor, pero no soltó la presa.

La dentellada alcanzó el lugar en el que un segunda antes había estado la muñeca del sacerdote, arrancando sin esfuerzo el puño abierto de su camisa, y casi a la vez, un certero golpe se abrió paso a través del cuello del animal, decapitándolo.

Inmediatamente después comenzó a correr en dirección a la entrada para ayudar a Ikan, aunque a la vista de los que quedaban en pie se las estabaa arreglando razonablemente bien. De las cinco figuras que había en un principio, sólo dos quedaban en pie.

Tras atravesar la falsa neblina de Douglas, Auguste lanzó una poderosa cuchillada al guardia más cercano, pero en el último momento, los restos de uno de los muertos, ocultos por la ilusión, lo hicieron tropezar y fallar el golpe.

Ikan destruyó al cuarto cuando Démeter ya tenía bajo su mando a los dos canes y Douglas acababa de cobrar su segunda pieza, mientras era blanco de los tiros del último guardia que quedaba en la entrada.

El quinto guardia disparaba hacia Douglas, el más visible de todos por sus ojos rojos y por las armas que traía.

Esta vez el sacerdote afianzó bien su postura, y aprovechando la distracción descargó con toda su fuerza el cuchillo contra el vientre del guardia, tirando luego violentamente hacia arriba y girando la hoja en su interior.

El guardia gritó de dolor mientras el cuchillo le atravesaba los intestinos y más arriba, hasta que la sangre empezó a manar rápida y abundantemente...

La voz del sacerdote se elevó sobre los gemidos de dolor de los heridos.

-Avanzad hasta la puerta, y si alguien está herido, que se alimente.

El olor de la sangre lo inundaba todo, tentando a la Bestia de forma incesante, y pese a que nunca había caído presa del frenesí, sabía que no debía de confiarse ni darle el menor margen de acción, por lo que decidió dar ejemplo.

Inclinándose sobre el guardia al que acababa de apuñalar, el sacerdote hundió sus colmillos en su cuello y comenzó a beber con avidez hasta quedar saciado.

Ikan obedeció, pero fue Douglas que el que demostró la mayot voracidad... al cabo de unos momentos estaban ya listos para seguir...
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Taris De Monte Verdi
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MensajeTema: Re: Berlín Oriental, El Sabbat (Interpretativo)   Mar Abr 17, 2007 2:47 am

¿Qué hacer?

Unos cuantos ghouls no les detendrían... unos cuantos perros tampoco...

Las opciones escaseaban como gotas de rocío en el mediodía...

Entornó los ojos levantándose mientras observaba hacia la nada, hacia un punto determinado.

- Vénte ya...

- Aún falta, necesitamos tiempo...

- Más tiempo perdemos si te quedas esperándolos...


- Daré tiempo... empieza, ya llego.

- Julio me está ocasionando problemas.

- Lo sé, pero sólo haz lo que sea necesario, ya llego.

Se acercó al punto que contenía toda la estructura, golpeo una... dos... tres veces...

A la cuarta vez, un temblor recorrió toda la mansión, el Tzimisce corrió a la mayor velocidad que pudo, alejándose de allí, saliendo por el único lugar por el que podrían seguirle... mientras que, las bases de la mansión empezaban a resquebrajarse y a caer ocultando la entrada, destruyendo el pasadizo...

El cainita siguió su camino, sin detenerse un segundo... quien tenía la forma de ver a los "vivos" moverse, sintió cómo se alejaba...

Fuera, los cainitas escucharon el estruendo, algo había caído, sintieron el movimiento en los pies, no había sido un temblor común y corriente...

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Abdul Al Hazrad
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MensajeTema: Re: Berlín Oriental, El Sabbat (Interpretativo)   Vie Jun 22, 2007 9:16 pm

Âkil se dirigía étereo hacia la otra torre, en donde esperaba encontrarse con los francotiradores restantes, pero mientras se dirigía hacia allí, pudo sentir un temblor, que hizo que se detuviera y decidiera descubrir que había causado eso. Algunos francotiradores empezaron a caer, algunos gritos se escuchaban arriba mientras un gruñido mitad bestial, mitad humano se alcanzaba a oír.

Âkil se dirigió presuroso hacia la fuente del gruñido, atravezando todo a su paso, como un fantasma. Subió hasta llegar a la planta alta. Un humano caía hecho un guiñapo ante él, una bestia parecía lista para devorarlo. Algunos brillos hacían las cosas más difíciles para aquéllos que manejaban las balas y caían uno tras otro.

Âkil reconoció a Ikan, y entonces decidió descubrir la fuente del temblor de la mansión, que parecía comenzar a desmoronarse. Atravezando el piso, descendió a la plata baja. Se encontró con Anasztacia que miraba con interés a su alrededor.

-No puedo creer que todo ésto sea parte de una emboscada.- Gruñó.

Âkil comenzó a revisar el lugar, en busca de algo que justificara el haber entrado a esa mansión. Manteniendo su forma etérea, comenzó a revisar la casona. Encontró la entrada, debajo de la chimenea encendida, Âkil atravesó el fuego y la chimenéa, para averiguar a donde guiaba esa entrada.

Guiaba justamente a donde antes estuviese Antonius, la salida estaba cerrada. Parecía que álguien había destrozado la entrada o parte de ella... impidiendo el paso. Âkil atravesó la roca sólida, sorteando el bloqueo de la entrada. El camino, un largo y enorme camino hacia no sabía dónde llegaría. Comenzó a recorrerlo, alerta, pero confiado en que su poder lo mantenía seguro del peligro y de ser detectado.

Siguió con él, hasta llegar a un lugar que se le antojó... extraño. Una puerta al frente, sin nada más alrededor, unas cuantas antorchas alrededor que iluminaban tenuemente y, sobre la puerta, un raro símbolo.



Unas pisadas sobre la tierra le hacían conciente de que por allí se había ido, quien quiera que fuera el que había originado el derrumbe. Âkil examinó un poco más las huellas, intentando descubrir la naturaleza de lo que pasó por ese lugar. Parecía una puerta normal a simple vista, pero algo raro se sentía tras ella, algo realmente pesado e intenso. Por las pisadas, pudo haber sido un ser humano común y corriente, pero Âkil no podía saber quién ocupaba ese cuerpo.

Âkil levantó la mirada, y se concentró en la puerta. Busco sobre ella señales de que algún hechizo estuviera activo en ese objeto, alguna inscripción o restos de materiales usados en un ritual. Estaba impregnada por restos de energías demoníacas, rituales orientados hacia allí. Todo parecía terminar, empezar y continuar detrás de esa puerta. Tal era la energía que, extrañamente, le produjo dolor de cabeza.

Âkil se alejó unos pasos de la puerta, lentamente. Apoyó las palmas sobre sus rodillas, y sacudío la cabeza en señal de negación. En un segundo, mil ideas surcaron su cerebro. Si existiese un momento en donde todo lo que era y sabía se pondría a prueba, puede que esa puerta lo fuera. "Que mierda..." pensó, y de repente se encaró hacia la puerta, y comezó a correr hacia ella, con la intenciñon de aravesarla. “¿Debería entrar solo?” Surgió en la mente ese pensamiento que le detuvo antes de llegar.

Si él moría, nadie más sabría qué se estaba gestando dentro. “Agg..." maldijo hacia sus adentros. Eso era cierto. Nadie más que él había llegado hasta allí. Volvió rapidamente hacia la entrada bloqueada para reunirse con los templarios. Regresó hacia la entrada bloqueada, donde Ikan y Anasztacia parecían haber llegado apenas, aunque ambos tenían un poco de sangre en las ropas.

Âkil se volvió corpóreo nuevamente. -Señor y Señora,- dijo saludándolos, -creo que encontré algo interesante allí abajo.-

Le miraron ambos con interés. -¿Y eso es?-

-Una puerta. Está imbuída con magia negra, y una terrible presencia se encuentra detrás. Sin dudas ha de ser lo que ata la presencia infernal a Berlin Oriental.-

-Maldita sea.- Dijo Ikan con una mueca. -Hay que avisarle a la Obispo de inmediato.-

-¿Puedes hacer algo al respecto?- preguntó Anasztacia.

-No mucho en lo inmediato, Señora. Puedo intentar atravesarla y rezar por no perder mi alma en el intento. Es un sello, sin dudas, lo que debemos averigar es si esa puerta está ahí para impedirnos la entrada, o para evitar que lo que yace detrás salga. Pero algo humano llegó hasta ella, sus pisadas estaban por todo el lugar. Sugiero que lleguemos a ella lo mas pronto posible.-

[color=#996600][b]-Alguien llegó allá.-
Dijo Ikan asintiendo, poniendo una mano en el piso, concentrándose por unos largos instantes.

-¿Tienen alguna forma de sortear los escombros?- Le preguntó a los Templarios.

-Sí, pero en mi verdadero cuerpo.- dijo Anasztacia.

-No, pero yo iría a por la Obispo.- dijo Ikan.

-Bien, la espero allí abajo, Señora. Buena suerte Templario Ikan.- Dijo, para luego concentrárse.

Âkil no pudo hacerlo correctamente, la presencia detrás de la puerta lo había perturbado, impidiendo que su hechicería funcionara correctamente. Sin embargo, no tenía tiempo que perder, y volvió a intentarlo, para su sorpresa, su concentración fue mucho más súbita y profunda que nunca antes, sentía como su espíritu fluía líbremente, y dejó de sentir el agarre del mundo material. Nuevamente etéreo, atravesó la barricada de escombros, y se dirigió nuevamente hacia la puerta maldita.

Al traspasarla se encontró con alguien que no reconocía, pero que, en cierta manera, se le hacía conocida.



La mujer estaba recargada contra la pared, limpiando una cimitarra de lo que parecía ser sangre ya seca; una vez limpia, sus ojos se levantaron hacia donde estaba Âkil y alzó una ceja levemente.

Âkil se hizo corpóreo, en guardia, extrañado por esa presencia. La mujer le miró un instante y tomó la otra cimitarra, tras haber puesto la primera en el cinto y siguió con el proceso de limpieza. -¡Zora!- Exclamó en voz baja Âkil, con una sonrisa. -Por Alá, no te había reconocido.- Dijo, mientras la observaba en detalle, manteniendo la distancia. No quería caer en algún truco demoníaco. Zora alzó una ceja y negó terminando de limpiar las cimitarras para dar la media vuelta y caminar hacia la puerta.

-Demasiadas cosas en la cabeza, cachorro.- Dijo con ese tono autosuficiente que no terminaba de agradar, pero que le hacía consciente a Âkil de que era ella.

-¿Pero que haces aquí? ¿Tan grave es la situación que decidieron enviarte?-

-Vine por mi propio pié.- Dijo tajantemente.

-Entonces sí es grave.- Dijo mirando a la puerta. -¿Qué sugieres que hagamos?- Preguntó, señalando a la puerta con su daga.

Zora miró la puerta fijamente. -Interrumpir el ritual.-

-Bien, ¿qué necesitas que haga?-

-Yo distraeré por todos los medios a Antonius. Te queda la parte más difícil, el sacerdote.- Hizo una mueca. -Procura que el Priscus siga existiendo, será un arma a usar contra los tremere.-

Âkil se preparó para entrar, -¿trajiste algo del Nido para ayudarnos?- Le preguntó.

-Conmigo basta y sobra,- dijo con leve tono arrogante, -pero dime qué necesitas y veré si lo traigo.-

-Necesito vitae, aunque una buena cantidad. ¿Traes algo en conservas?-

-Sí, pero no es tan bueno.- Dijo haciendo una mueca, dejando caer una mochila que estaba ofuscada ante los piés de Âkil.

-Gracias.- Le dijo Âkil, mientras buscaba lo que necesitaba en la mochila. Âkil tomó varias cuentas de vitae, las suficientes como para saciarse, y unas cuantas más para suplir sus poderes. Cerró la mochila y se la puso en la espalda.

Cerró los ojos unos instantes y se cortó la palma de la mano con la daga dos veces, dándole a ésta un brillo verde y pálido. Tomo varias cuentas de vitae, y fortaleció su físico con ésta. Ya preparado para el combate, se lo notificó a Zora. -Cuando quieras.-

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MensajeTema: Re: Berlín Oriental, El Sabbat (Interpretativo)   Dom Jul 01, 2007 2:52 am

El Tzimisce había podido sentir cómo Antonius se marchaba apresuradamente, tirando por tierra su dudosa inocencia, y un momento después, un fuerte temblor había sacudido los alrededores.

No había que ser muy listo para saber que difícilmente se le podría seguir por el lugar que había utilizado para escapar, pero había que intentarlo, tenían que sacar algún provecho de ese viaje, después de tanto tiempo intentando entrar.

Junto a la marioneta de la lasombra entró en el edificio, cuya estructura había quedado seriamente dañada tras el derrumbe, aunque no parecía que fuera a colapsarse de momento.

Cuando se dirigieron a lo que debía de ser el sótano, se encontraron con que los escombros bloqueaban el acceso, y sólo la excelente construcción de la casa había impedido que los pisos superiores se hundieran tras la sacudida.

Durante unos minutos se dedicaron a inspeccionar la zona, mientras que el rastro de Antonius desaparecía por completo, hasta que finalmente, Âkil reapareció para contarles a los templarios lo que había visto tras la entrada bloqueada.

Aquello no pintaba nada bien, aunque no podía aventurarse a hacer ninguna suposición con la vaga descripción que el asamita había hecho.

¿Dónde estaba la maldita inquisición cuando se la necesitaba? Consideraba su deber, y el de cualquier otro Sabbat, combatir y erradicar el infernalismo entre sus filas, y se sentía más que preparado para ello, pero en aquellos momentos su manada podría estar enfrentándose a los mismo (no en vano se habían ocupado del asunto del infernalista desde su aparición) y podrían necesitar de sus conocimientos y ayuda.

Âkill se acababa de marchar de nuevo cuando el sacerdote se dirigió a los templarios.

-Antonius ha huido y yo estoy lejos de mis hermanos. ¿Cuáles son sus órdenes? –en su voz se adivinaba una cierta molestia que su rostro no dejaba traslucir.
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MensajeTema: Re: Berlín Oriental, El Sabbat (Interpretativo)   Dom Jul 01, 2007 8:06 pm

La respuesta a Auguste fue rápida, segura y simple...

- Tendrás que ayudarles, así que mientras más rápido, mejor - dijo con un leve brillo en los ojos - sólo puedo hacerlo una sola vez, meterme allí con este cuerpo sería un suicidio, así pues, te ayudaré a entrar... digo, si te sientes lo suficientemente capaz - sonrió con arrogancia.

Si Auguste aceptaba, Anasztacia le haría llegar hacia el otro lado de los escombros, donde se encontraría a una Zora y a un Âkil, pero si no, entonces se reiría de él y se lo llevaría con ella... recuperarían su cuerpo y después... bueno, ya verían.

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MensajeTema: Re: Berlín Oriental, El Sabbat (Interpretativo)   

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Berlín Oriental, El Sabbat (Interpretativo)
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